Antropología

CUANDO EDUCAR
ES DE VOCACIÓN

Todo ser humano tiene que servir para algo en la vida, lo difícil es saber para que sirve cada individuo.
Cuando alguien está plenamente convencido del papel que tiene que representar en la existencia, hace entonces de su Vocación un apostolado, una religión, y se convierte de hecho y por derecho propio en un apóstol de la humanidad.
Quien conoce su Vocación, a quien la llega a descubrir por sí mismo, pasa por un cambio tremendo. Ya no busca el éxito, poco le interesa el dinero, la fama, la gratitud. Su placer está entonces en la dicha que le proporciona el haber respondido a un llamado íntimo, profundo, ignoto, de su propia Esencia Interior.
Lo mas interesante de todo esto es que, el Sentido Vocacional nada tiene que ver con el Yo, pues aunque parezca extraño, el Yo aborrece nuestra propia Vocación porque el Yo solamente apetece jugosas entradas monetarias, posición, fama, etc.
El sentido de la Vocación es algo que pertenece a nuestra propia Esencia Interior, es algo muy adentro, muy profundo, muy íntimo.
El Sentido Vocacional lleva al hombre a acometer con verdadero denuedo y desinterés verdadero las más tremendas empresas a costa de toda clase de sufrimientos y calvarios.
El día que un hombre pueda decir la verdad: «Yo se quien soy y cual es mi verdadera Vocación»,desde ese instante comenzará a vivir con Verdadera Rectitud, y Amor. Un hombre así vive en su obra y su obra en él.
Hallar nuestra Verdadera Vocación es fuera de toda duda el problema social más grave, el problema que se encuentra en la base misma de todos los problemas de la sociedad.
Cuando un ciudadano encuentra con toda certidumbre y fuera de toda duda su verdadero y legitimo oficio, se hace por este sólo hecho INSUSTITUIBLE.
Las gentes están en puestos que no les corresponden, que nada tienen que ver con su verdadera Vocación individual. Debido a esto, la máquina social funciona pésimamente.
El Verdadero Maestro Vocacional hoy en día es muy difícil encontrarlo y es la mayor dicha que pueden llegar a tener los alumnos y alumnos de escuelas, colegios y universidades.
La Vocación del maestro esta sabiamente traducida por aquella pieza de prosa conmovedora de Gabriela Mistral titulada LA ORACIÓN DE LA MAESTRA .
Dice la maestra de provincia dirigiéndose a lo Divinal, al Maestro Secreto:
“Dame el Amor único de mi escuela: que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes. Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto.Arranca de mi este impuro deseo de mal entendida justicia que aun me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mi cuando me hieren, no me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé. Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame alcance a hacer una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarle clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten mas. Muéstrame posible tu evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él”.
¿Quién puede medir la influencia psíquica maravillosa de un maestro así inspirado con tanta ternura por el sentido de su vocación?
El individuo da con su Vocación por una de estas tres vías. Primera: el auto-descubrimiento de una capacidad especial. Segunda: la visión de una necesidad urgente. Tercera: la muy rara dirección de los padres y maestros que descubrieron la Vocación del alumno o alumna mediante la observación de sus aptitudes.
Gandhi era un abogado cualquiera cuando con motivo de un atentado contra los derechos de los hindúes en el África del Sur, hizo cancelar su pasaje de regreso a la India y se quedó a defender la causa de sus compatriotas. Una necesidad momentánea le encaminó hacia la vocación de toda su vida. (fragmento)

V.M. Samel Aun Weor
Fundador de Gnosis AGEACAC Internacional