El consumo de alcohol en adolescentes causa daños graves en el cerebro, ya que afecta la plasticidad neuronal y puede causar daño permanente en áreas como el hipocampo (memoria) y la corteza prefrontal (toma de decisiones). Además, aumenta el riesgo de accidentes, problemas de salud física a largo plazo, bajo rendimiento escolar y adicción en la adultez.
Daños cerebrales y cognitivos Daño a la estructura y función cerebral: El alcohol interfiere con la plasticidad del cerebro y puede dañar o matar células neuronales.
Problemas de memoria y aprendizaje: Afecta el hipocampo, una zona crucial para la memoria y el aprendizaje.
Deterioro de la toma de decisiones: Daña la corteza prefrontal, afectando el juicio, la impulsividad y la planificación. Menor rendimiento académico: Como resultado, los adolescentes que beben pueden tener un bajo rendimiento en el colegio, menor capacidad de concentración y problemas para concentrarse.
Consecuencias físicas Mayor riesgo de adicción: Empezar a beber en la adolescencia aumenta significativamente la probabilidad de desarrollar dependencia al alcohol en la vida adulta.
Problemas de salud a largo plazo: Puede llevar a problemas de salud como sobrepeso, hipertensión arterial y enfermedades hepáticas crónicas (cirrosis). Problemas de salud agudos: El consumo agudo puede causar intoxicación, vómitos, desmayos e incluso la muerte en casos severos.
Consecuencias sociales y de comportamiento Mayor riesgo de accidentes: Aumenta la probabilidad de sufrir accidentes de tráfico, ahogamientos y caídas.
Conductas de riesgo: Puede llevar a comportamientos sexuales de riesgo, violencia y otras conductas peligrosas.
Problemas en las relaciones: Puede generar conflictos familiares y conflictos con amigos debido a cambios de comportamiento o irresponsabilidad.
Pérdida de interés en aficiones: Puede provocar que el adolescente abandone pasatiempos y actividades que antes disfrutaba.
Fuente Comunidad de Madrid.